El papel de los Compliance Officers en las redes sociales profesionales, tanto quienes acaban de comenzar su carrera profesional como aquellos que ocupan un cargo de liderazgo en sus organizaciones, representa una brillante oportunidad para dar un paso al frente, convertirse en referentes y acercar a la comunidad en línea la cultura de cumplimiento normativo.
“Comunicar para influir” nos parece una expresión muy oportuna al hilo de este artículo. Pero, ¿cómo se aplican estas cuatro palabras en el ámbito profesional digital del Compliance Officer?, ¿cómo saber si nuestra marca personal digital en redes sociales profesionales va por el buen camino?
Durante años, la función de Compliance ha construido su propia marca personal sobre la base no solo de la experiencia profesional adquirida sino también de su aparición en foros o seminarios de expertos o incluso en la elaboración de publicaciones y/o dictámenes expertos. Sin embargo, la evolución de la forma de comunicación social y creación de marca personal digital en la actualidad ha supuesto un cambio de paradigma también en el papel de los Compliance Officers que quieren ir un paso más allá de su CV tradicional y trascender más allá de un espacio físico o de un papel. Hoy en día, para crear y consolidar la marca personal digital en redes sociales profesionales es imprescindible saber cómo y cuándo “comunicar para influir”.
En este contexto, las redes sociales profesionales, especialmente LinkedIn, se han convertido en una herramienta muy valiosa para los profesionales de Compliance. No solo les permite mantenerse al día sobre novedades regulatorias, tendencias sectoriales o criterios de las autoridades, sino que también ofrecen una oportunidad única para compartir conocimiento, generar conversación, acercar la cultura de cumplimiento a un público mucho más amplio y, en definitiva, crear marca personal.
Desafíos de la creación de una marca personal digital sólida
Ahora bien, para crear una marca personal digital sólida no basta con la mera presencia en dichas redes ni tampoco con la publicación de cierto contenido regulatorio aislado, compartir artículos de interés cada cierto tiempo, dar muchos “likes” o tener más de diez mil contactos vacíos. En realidad, el mayor desafío es conseguir que los mensajes: 1) se entiendan, tengan un lenguaje claro y visualmente atractivo 2) trasciendan, esto es, generen una reflexión posterior que permita trasladarse a la realidad operativa de las organizaciones y 3) te identifiquen, esto es, que se te pueda considerar como una persona de referencia en el sector ya que esas publicaciones son de alto impacto.
Diseñar buena estrategia en las redes sociales profesionales reconocidas es el primer paso. No basta con fluir al ritmo de las redes, hay que ser un estratega ordenado. Los resultados siempre llegarán, pero a medio o largo plazo. ¿Cómo haremos? Aprendiendo de los mejores en diferentes campos y documentándonos. Será entonces cuando estaremos listos para realizar un autodiagnóstico y extraer lo que nos gusta de cada uno de ellos, lo que no y llevarlo a la práctica.
Sin perjuicio de la estrategia a la que cada profesional recurra, a continuación, mencionaremos los retos más relevantes a la hora de “publicar digitalmente para trascender”:
Reto 1: Delimitar nuestro público objetivo
Se tiende a pensar que el éxito de una publicación depende del algoritmo, del horario o del número de seguidores. Son factores clave, pero, sin embargo, el camino para el éxito es mucho más sencillo de lo que se piensa: si se conoce lo suficiente al público objetivo podremos anticiparnos a lo que espera encontrar en el panel principal de sus redes sociales y que al menos den al botón de “leer más” o, en el mejor escenario, reaccionen con comentarios inclusive.
¿Nos hemos de dirigir a la comunidad de compliance o ser más generalistas?, ¿qué necesidad tienen las redes que implican un impacto en mi marca personal?, ¿qué situaciones generan más interés?, ¿qué cuestiones resultan más complejas? y ¿qué tipo de contenido les aporta mayor valor? Cuando tratamos de entender estas cuestiones, la comunicación cambia por completo; empezamos a compartir aquello que el público objetivo necesita escuchar. En ese punto realizar sondeos o encuestas informales previas a nuestros conocidos en el sector, podría ser de gran ayuda.
Reto 2: Claridad del mensaje
Los contenidos que suelen generar mayor impacto no son necesariamente los más largos o técnicos, sino aquellos que transmiten una idea clara desde el primer momento, utilizando un lenguaje sencillo, muy visual, que conecte con situaciones reales. Un mensaje breve, visual, directo y, quizás con un guiño personal, suele tener más capacidad para generar reflexión que una explicación jurídica compleja que solo da la sensación que eres docto en el tema.
Un consejo que no suele fallar es tratar ejemplos de actualidad que sean positivos y que no sean demasiado controvertidos.
En este sentido, reflexionar sobre situaciones que generan impacto y debate es una excelente forma de “enganchar” al receptor y acercar el Compliance a aquellos que encuentran “poco atractivo” leer una política o un procedimiento interno. El objetivo no debe ser solo demostrar conocimientos técnicos, sino también generar comprensión y concienciación.
No obstante, en línea con lo que menciono más abajo, tendremos que ser cautelosos con el debate que suscitemos ya que hacer eco de una sanción de otra entidad puede poner dicha Organización en nuestra contra y hablar de un tema que está muy debatido también puede ser repetitivo. La clave es la concienciación sabia y selectiva.
Reto 3: Credibilidad y Veracidad como elementos esenciales
Para construir una comunidad, necesitamos confianza, y ésta, a su vez, se genera mediante contenido riguroso, contrastado, libre de conflictos con la actual profesión y coherente con los valores que se tratan de promover dentro de las organizaciones. Verificar siempre las fuentes, contrastar la información y evitar mensajes sensacionalistas resulta especialmente importante para fomentar una cultura de cumplimiento.
Finalmente, conviene recordar una idea sencilla: menos es más. La calidad del mensaje es mucho más importante que la frecuencia de la publicación. Cuando el contenido aporta valor, responde a preocupaciones reales y genera una reflexión, la conversación surge de forma natural y el impacto se multiplica. Recordemos que una presencia digital excesiva en este tipo de redes puede generar el efecto contrario en el público objetivo. El contenido en exceso aborrece. Si el público objetivo siempre ve lo mismo primera plana, sea interesante o no, terminarán por silenciarlo.
Fomenta que te busquen a que te encuentren, sobre todo, cuando ya lleves un tiempo trabajando y consolidando tu marca digital personal.
Oportunidades que ofrecen las RRSS
En definitiva, las redes sociales profesionales representan, una oportunidad extraordinaria para que los Compliance Officers creen y consoliden su marca digital personal y, de esta forma, amplíen su capacidad de influencia. Utilizadas de forma continuada, ordenada y estratégica, permiten compartir conocimientos, fortalecer la cultura de cumplimiento y acercar conceptos que en ocasiones pueden parecer distantes o excesivamente técnicos.
El Compliance Officer no se limita a supervisar riesgos o garantizar el cumplimiento de las políticas internas. También genera confianza, sirve de ejemplo, marca tendencia, fomenta el diálogo y, por ende, contribuye a una mejor toma de decisiones. Y para ello, hoy más que nunca, es necesario que el Compliance Officer lidere la conversación digital y afiance una buena marca personal digital.
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