IV – SBIC y Compliance
Gobierno Corporativo
La gestión de la SBIC exige un control de la buena fe y de la ética que podría calificarse de ubérrima, al ser el fin social o ambiental el fin primero y último de su existencia, su razón de ser.
Como consecuencia de ese fin último, la SBIC deberá tener un sistema de gobierno corporativo reforzado que dé cobertura a las exigencias de actuación autoimpuestas, que permitan garantizar que el fin de la SBIC esté presente en todas las actuaciones de la Compañía.
De esta manera, se medirá el impacto, mediante KPIs de impacto, con métricas específicas (toneladas de CO2 ahorradas, número de personas en riesgo de exclusión empleadas), con reportes periódicos con la misma periodicidad y rigor que los estados financieros.
Además, se acreditará que se trabaja en una solución que el mercado tradicional no cubre o que se mejora significativamente una situación problemática.
Todo ello, acreditando el retorno financiero, la rentabilidad, probada con la tracción de ventas.
Políticas Corporativas Vinculantes
Para garantizar este objetivo, establecido por los accionistas/partícipes y ejercido por el Consejo de Administración, deberá plasmarse la forma de actuación perseguida en políticas internas vinculantes para todos los integrantes de la compañía, comenzando por la alta dirección, pero sin olvidar al resto de la corporación.
Resulta esencial transmitir de forma que permee en todos los actores de la Compañía el propósito definido estatutariamente y que es causa de la creación de la empresa.
Así, el compromiso ESG de la compañía exige que sus políticas internas estén alineadas con su propósito declarado, de forma que, como mínimo, se aprueben:
- Código de Conducta y Ética: público para todos los stakeholders en el que la SBIC haga público el propósito estatutariamente definido, con los principios fundamentales que regirán su actuación en el mercado.
- Política de Gobernanza y Stakeholders: que dé cobertura a la voz y beneficio de todos los grupos de interés, con protocolos para identificar y escuchar periódicamente a los empleados, clientes, proveedores y la comunidad local, con instrucciones específicas para la evaluación del impacto social/ambiental de cada inversión o cambio estratégico relevante.
- Política ambiental: Para la reducción de la hueva ecológica y promoción de la sustantividad (gestión de recursos, compras sostenibles, descarbonización).
- Política de Personas y Cultura: igualdad y diversidad, bienestar laboral, participación de los empleados.
- Política de transparencia y reporte: informe de impacto, canal ético.
Prevención de Riesgos
Ética empresarial y compromiso reforzado de las SBIC no puede ejecutarse ni vigilarse sin la existencia de un sistema de gobierno corporativo robusto, regido por un organismo (unipersonal o colegiado) con amplias capacidades y autoridad para supervisar e informar sobre el triple impacto de la empresa: además de asegurarse que cumple la ley, debe corroborar que la sociedad ejecuta activa y eficientemente el propósito social/ambiental establecido en sus Estatutos.
El Compliance Officer vigilará e impedirá que la empresa utilice su status de SBIC de forma no alineada con su propósito o sin impacto real demostrable. Será responsable de poner en conocimiento del órgano de administración un posible greenwashing o social-washing.
La labor del Compliance Officer deberá estar respaldada por un Mapa de Riesgos que abarque todas las actividades de la SBIC, en el que, además consten riesgos específicos relativos al propósito de la empresa, con establecimiento de tantos controles sean necesarios para impedir el desvío de las actuaciones en el ámbito mercantil.
Este Mapa de Riesgos incluirá, igualmente, riesgos relativos la falta de diligencia en la selección de proveedores (aguas arriba) y de vigilancia de los impactos sobre los clientes, el medio ambiente o la sociedad en general (aguas abajo).
A estos efectos, la SBIC contará, igualmente con un canal de denuncias que permita comunicar, no únicamente los delitos cometidos en su seno, sino, muy especialmente, la denuncia de los incumplimientos de impacto o de los estándares de sostenibilidad acordados.
La alineación de los integrantes de la SBIC con el propósito de la Compañía debe encontrarse en el core de las actuaciones del Compliance Officer, quien analizará y medirá los impactos de cada una de las actividades de la empresa.
Formación
La formación de los stakeholders es esencial en las SBIC. El órgano de administración deberá encomendar al Compliance Officer la formación y capacitación constante de los distintos grupos de interés:
- Los empleados:
- Las nuevas incorporaciones en la SBIC conozcan la misión y el propósito de la empresa, garantizándose así que, desde el inicio de la relación laboral no existe ninguna duda de ningún integrante de la organización sobre qué es lo que la empresa espera de él, ni de las expectativas que tiene para el funcionamiento de la Compañía.
- Los empleados que ya formen parte de la empresa, deberán recibir formaciones de recuerdo de los principios que rigen la SBIC con una periodicidad adecuada
- Cuando se produzcan cambios esenciales en los procesos de la empresa, se realizará adicional formación para garantizar que se mantienen actualizados en sus conocimientos y prácticas.
Deberá acreditarse la magnitud de la formación efectuada en cada periodo, incluyéndose todos los tipos de instrucción y formación profesional y los temas concretos, ya sea para la mejora de las competencias de los empleados o para facilitar su empleabilidad continuada.
- A los administradores: para garantizar el conocimiento actualizado y adecuado de las modificaciones normativas y de los estándares internacionales.
La SBIC debe garantizar que el órgano de gobierno cumple con los estándares de transparencia y sostenibilidad actualizados de modo que su capacitación se deberá centrar en la responsabilidad de los administradores y en la integración del propósito en la toma de decisiones.
- A stakeholders externos: será procedente facilitar información a las comunidades locales, a los clientes, proveedores y a los inversores de impacto sobre las actuaciones de la SBIC y sobre el informe anual de impacto, manteniéndose un diálogo bidireccional, en que se incluya la escucha activa: encuestas, reuniones y canales de retroalimentación para conocer y solventar sus preocupaciones.
- Los datos que se faciliten deben estar adaptados para garantizar la comprensión de cada uno de los grupos de interés existentes, facilitando el acceso a través de canales múltiples.
- Es aconsejable anticiparse las necesidades de los stakeholders, comunicando cambios, riesgos o progresos de forma temprana y así mantener su confianza, evitando crisis reputacionales.
Respecto a los stakeholders externos, especialmente en lo que se refiere a las comunidades locales afectadas, es esencial que puedan percibir a la SBIC como una empresa accesible, transparente y que está dispuesta a facilitar siempre las explicaciones pertinentes.
La SBIC deberá trasladar y dar a conocer la accesibilidad de los responsables de la empresa a las ideas y necesidades de la comunidad local y restantes comunidades afectadas, de modo que sus inquietudes, necesidades y objetivos a medio y largo plazo puedan ser incorporados en las políticas y las actuaciones de la compañía. La transparencia lleva asociada una mejora de las organizaciones y una disminución de la corrupción.
Estándares internacionales
Cabe destacar que las SBIC deben asegurar el cumplimiento de su propósito corporativo. Para ello, es necesario que se adhieran a un estándar que aborde las cuestiones sociales y ambientales a las que se ha comprometido y que incluya una evaluación de su rendimiento en estos aspectos.
Dicho lo anterior, no es necesario que se adhieran a un estándar específico ni es necesario que sea sometido a una auditoría o certificación por parte de un tercero.
Por ello, existe flexibilidad para que seleccionen el estándar que mejor se alinee con sus valores, metas y posibilidades, lo cual fomenta un enfoque personalizado en la rendición de cuentas.
Destacan, entre los estándares más reconocidos:
- B Impact Assessment (B Corp):
Es uno de los estándares más prestigiosos para medir y evaluar el desempeño social y ambiental, la transparencia pública y el buen gobierno. Las SBIC verificadas por B Lab, acreditan que cumplen con las más rigurosas exigencias de desempeño social y ambiental, transparencia y responsabilidad.
B Corp es un modelo sin ánimo de lucro, una comunidad global, constituida como sistema de certificación que un exige cumplir criterios de desempeño específicos en materia gobernanza, trabajadores, comunidad, medio ambiente y clientes.
Los estándares B Corp se actualizan constantemente para asegurar que las empresas que ostentan el Sello se mantienen como un modelo empresarial más inclusivo y sostenible, de modo que el sello obtenido debe ser recertificado obligatoriamente cada 3-5 años para mantener su vigencia.
- Global Reporting Initiative (GRI):
Los estándares GRI son marcos internacionales utilizados para elaborar informes de sostenibilidad y suelen ser recomendados o exigidos por los inversores institucionales como medida de transparencia sobre objetivos sociales y ambientales declarados por la SBIC.
Si bien son altamente reconocidos internacionalmente, lo cierto es que los estándares GRI requieren experiencia y consolidación en el mercado así como una fuerte inversión tanto para lograr el nivel de reporte exigido tras la instauración de procedimientos altamente exigentes.
- SDG Compass
Es la guía principal para que las empresas alineen sus estrategias con los ODS de la ONU, desarrollada por el WBCSD, el GRI y el Pacto Mundial de la ONU.
Establece un proceso de cinco pasos estratégicos: conocer los ODS, definir las prioridades (mapear la cadena de valor para identificar dónde la empresa tiene mayor impacto, sea positivo o negativo), establecer metas específicas, medibles y con plazos determinados, integrar o anclar la sostenibilidad en todas las funciones de la empresa e informar de forma transparente sobre el progreso utilizando indicadores estandarizados.
- ISO 26000:
Al igual que con el SDG Compass, la relación de la ISO 26000 y las SBIC es de herramienta y estructura. Esta norma internacional que ofrece guía sobre responsabilidad social, proporcionando la “receta” técnica de cómo ser responsable.
A diferencia de otras normas ISO, esta no es certificable. Es, sencillamente, una guía internacional con directrices para que las organizaciones operen de manera socialmente responsable, basándose en 7 materias fundamentales que cubren todo el espectro de la sostenibilidad: gobernanza, derechos humanos, prácticas laborales, medio ambiente, prácticas justas de operación, consumidores y participación activa y desarrollo de la comunidad.
V – Conclusiones
Beneficios
Las SBIC nacen como una novedad especialmente atractiva, puesto que propone un modelo empresarial en el que, lejos de priorizar los beneficios de sus socios o partícipes, opera de forma que tanto ellos como los restantes stakeholders participan de ellos, con un equilibrio entre las dimensiones económicas, sociales y ambientales y los grupos de interés.
Su enfoque es inspirador, puesto que da la oportunidad al sector empresarial de mostrarse como un actor esencial en la mejora de las condiciones sociales y ambientales, sin comprometer la dimensión económica.
La ejecución de este enfoque consiste en reformular los objetivos empresariales, anclando en sus estatutos sociales su compromiso, de forma que pasan a ser obligaciones y a formar parte de la identidad legal de la compañía.
El status de SBIC representa un signo de alto compromiso, fácilmente reconocible por los inversores de impacto y por de las Administraciones como empresas altamente responsables. Además, al exigir altos niveles de transparencia, generan más confianza por parte de los stakeholders y accionistas o partícipes.
También proporcionan una clara identificación de cara a los clientes y consumidores, y, en un contexto en el que estos valores son cada vez más exigidos, las SBIC se posicionan positivamente en el mercado y se favorece, también la atracción de talento ya que las generaciones más jóvenes manifiestan gran inquietud por estos aspectos al considerar a las empresas en las que quieren trabajar.
Retos
El reto principal que se encuentran las SBIC es la alineación entre sus valores y sus acciones, asegurando que todas las comunicaciones de sostenibilidad estén respaldadas por evidencias verificables y metodologías claras.
De este modo, el reto de purpose washing es uno de los mayores desafíos reputacionales para las SBIC. Cuando sea traspuesta la Directiva (UE) 2024/825, dejará de ser exclusivamente una mala práctica ética para convertirse en una infracción legal sancionable. Se impedirá la prohibición de realizar afirmaciones ambientales genéricas sin pruebas demostrables. Además, deberán evitar prácticas como la vaguedad, el uso de etiquetas falsas, la irrelevancia y la mentira directa.
Es fundamental que la SBIC sea coherente en sus actuaciones con su propósito, pero, además, debe desarrollar sus actividades con competencia. Es la única forma de que la empresa cree confianza en sus consumidores.
La capacidad de autocorregirse, de gestionar adecuadamente los errores, es un elemento esencial para generar confianza. Ante la comisión de un error, grave o no, debe reaccionar ante ese error de forma que se mantenga la confianza. La ocultación del error genera una desconfianza en el consumidor, perdiendo la credibilidad. Hay que ser audaz y reconocerlo y reparar las consecuencias del error siempre que sea posible.
La narrativa de la organización y sus prácticas habituales deben estar alineadas y para cumplir con la exigencia de transparencia verificable, las SBIC deberán demostrar sus afirmaciones ambientales con datos científicos, materialidad y transparencia. Recae sobre el empresario la carga de la prueba, por lo que deberá conservar un expediente técnico de calidad que acredite sus afirmaciones.
Lo anterior es importante puesto que se ha de luchar contra la desconfianza de las iniciativas de sostenibilidad empresarial, con el riesgo de que los stakeholders penalicen activamente la incoherencia entre el discurso y la práctica.
Para las SBIC, el desafío radica en asegurar que su compromiso estatutario con la sostenibilidad se traduzca en acciones medibles, evitando que la comunicación de dicho propósito sea percibida como una táctica de marketing engañosa.
Tendencias futuras
Las SBIC deberán centrar sus esfuerzos en la profesionalización de su impacto y a la adaptación de un marco europeo cada vez más estricto. Deben ser dúctiles y susceptibles a la adaptación.
Para ser exitosas, deberán afrontar su actividad desde tres puntos de vista: el por qué (propósito o causa), cómo (procesos o valores que guían las acciones y qué (productos o resultados tangibles).
Tras el reconocimiento por la Ley “Crea y Crece”, el próximo paso es la aprobación del reglamento específico. Se espera que esta futura norma exija informes de impacto verificados por terceros, eliminándose la autorregulación laxa, de forma que se dejen de usar marcos de reporte “creativos” para alinearse con estándares internacionales de reconocido prestigio.
Los reportes deberán informar sobre la doble materialidad, con utilización de software especializado que capture datos de sostenibilidad en tiempo real, facilitando la rendición de cuentas.
Además, se prevé que los administradores y directivos puedan priorizar el propósito social por encima de los beneficios económicos a corto plazo sin sufrir represalias por parte de los accionistas.
Todo ello, puesto que las SBIC aspiran a convertirse en activo favorito para los inversores de impacto quienes buscan, además de los beneficios “tradicionales” de impacto medioambiental, empresas basadas en bienestar y salud mental, así como aquellas que incluyen una diversidad más allá de las cuotas, reflejando la pluralidad de los grupos de interés.
Dicho lo anterior, el tamaño del tejido empresarial español, formado en su gran mayoría por PYMES y autónomos, hace difícil la implantación de estos modelos de negocio mientras no existan ayudas o beneficios fiscales y otro tipo de ayudas directas por parte del sector público, cuya implicación es esencial.
VI – Bibliografía
- Código de Buenas Prácticas para las Sociedades de Beneficio e Interés Común. La Cultivada Ediciones. 2023
- Libro Blanco de las Empresas con Propósito. Fundación Gabieras. La Cultivada Ediciones. 2022
- Start With Why. Simon Sinek. Penguin Group. 2009.
- B Lab España.
- Xavier Marcet. Management del Sentido Común. Plataforma Editorial. 2024
- The Future of Corporate Sustainability: EU Regulations and Compliance. Deniz Karahan
- Benefit corporations y sociedades de beneficio e interés colectivo: un movimiento en auge. Bruno Martínez, Joan Fontrodona. Caja Alta Edición & Comunicación. 2024.
- Holistic Portfolio Construction With An Impact Lens. Dean Hand y Sean Gilbert. GIIN. 2023.
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